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Respecto del 20% de música chilena que deberían transmitir las radios

lunes, 8 de noviembre de 2010

Por qué imponer un porcentaje de canciones chilenas a la transmisión radial no tiene sentido.
Para las celebraciones del bicentenario de Chile, un grupo de diputados presentó un proyecto de ley para imponer que las radios toquen un porcentaje (20%) de “canciones chilenas”. La idea era incentivar la promulgación de la “chilenidad”.
Este proyecto tiene muchas falencias. Carlos Peña en su columna de El Mercurio critica la implementación de la ley, en términos de que significa “música chilena”. Es la música tocada por chilenos, o es la música con valores chilenos. Si es esto último, ¿cuáles con esos valores? ¿deseamos promoverlos?
Sin embargo, yo quiero abordar otros aspectos de la ley. Primero partamos de la base que la música chilena es buena para los chilenos. Esto también es discutible, pero partamos de la base que los legisladores creen que escuchar música chilena (con la definición apropiada) produce beneficios. Esto nos lleva a la primera pregunta. Si es así, ¿por qué las radios no la tocan?
Es entonces necesario agregar que las radios y/o radio-escuchas no conocen las utilidades benéficas de este tipo de música, y por lo tanto, el Estado tiene que intervenir. Económicamente hablando, esto se trataría de una externalidad positiva de la música chilena. Sí éste es el caso, la intervención del Estado se justificaría, para promover algo que es bueno para nosotros, pero que el “mercado” no provee. Dentro del universo de intervenciones que el Estado puede usar, los legisladores eligieron una de las peores.
Costos de la Intervención
Primero, ¿por qué 20%? ¿Cómo llegaron a este número? Esto es de relativa importancia, ya que se está interviniendo la libertad para transmitir libremente, y por lo tanto creo que es lo mínimo pedir que se nos explique o justifique por qué una de cada cinco canciones debe ser chilena.
Por otro lado, las radios pueden decidir transmitir este porcentaje en las horas con menos radio-escuchas, digamos martes a las 4 de la mañana. De esta manera, ellos cumplen la ley, pero no minimizan el impacto de la ley en su propia decisión de transmitir. Esto es de fácil remedio, cambiando la ley e imponiendo que las radios deben transmitir música chilena a ciertas horas (lo que significa más intervención del Estado).
Esta cuota es difícil de hacer cumplir. Se necesita escuchar el 100% de la radios el 100% del tiempo para ver si alguna de ellas no cumple con la cuota. ¿Queremos gastar nuestros impuestos pagando el sueldo de un tipo que escuche radio todo el día, de forma de asegurarnos que la radio satisface la cuota? Posiblemente existen mejores métodos, pero cualquier sistema requiere financiamiento, implementación, etc. Y eso costo será pagado con nuestros impuestos.
Es importante destacar que este tipo de regulación puede implicar una transferencia hacia los artistas chilenos, que alguien tiene que pagar. Dado que hay derechos de propiedad involucrados, posiblemente los artistas chilenos se beneficien de esta nueva ley. ¿Es esta transferencia justa? Sería justificable en el contexto de que las externalidades positivas existieran. Cabe hacer notar que la mayoría de las transferencias son, a fin de cuentas, desde nuestros bolsillos. En este caso a través de los auspicios u otro modo indirecto.
Una Alternativa
Una alternativa más sencilla para lograr el mismo resultado es la siguiente: Proponer beneficios tributarios a las radios que toquen un cierto porcentaje de música chilena, a las casas discográficas que saquen discos chilenos, etc. Es decir, cambiemos el “precio” de la música chilena. Si las radios ven beneficios en tocar música chilena, lo van a hacer, sin tener que ser forzadas. Además, en ese caso, son ellas las interesadas en probar que lo hacen, por lo tanto la fiscalización se reduce prácticamente a cero.

Al incentivar a las casas discográficas a producir más música chilena, estamos cambiando la “oferta” de música. De esta manera, ellas tienen incentivos en promover sus productos, y por lo tanto ellas van a presionar a las radios a tocar sus productos. De esta manera, se incorpora indirectamente a los consumidores en la decisión de qué tipo de música chilena queremos promover.
Por que al final de cuentas, si queremos promover la chilenidad, debemos partir preguntándonos qué es la chilenidad. Para mí, la chilenidad está compuesta en parte por la tradición e historia, pero por otra parte por la actualidad y la chilenidad que construimos en el día a día. Por lo mismo, no tendría sentido sólo favorecer a los artistas que interpreten tonadas clásicas, cuecas, y dejar de lado a representaciones más recientes de nuestra realidad como Los Prisioneros, Los Tres, Machuca, y otros más recientes.
Por lo mismo, si es que realmente queremos promocionar música chilena por sobre otra (lo que no me queda claro que tenga sentido), tenemos las herramientas para promoverla, sin tener que forzar cuotas a las radios y simplemente fomentar la creación y desarrollo constante de nuestra identidad como chilenos.

FUENTE:
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