Educar es una apabullante responsabilidad para las naciones del mundo. Una responsabilidad no asumida totalmente por los estados y las personas: su país, usted, yo, los gobernantes, todos.
Los estudiantes, los jóvenes de hoy, ansían una cierta libertad absoluta. Pero olvidamos que la libertad de uno termina cuando comienza la libertad del otro. Por eso debemos enseñar la convivencia para entender los límites de mi libertad. La convivencia con los otros y el medio natural y humano nos enseñan los verdaderos caminos de la libertad.
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